Biografía
No trabajo desde una idea previa ni desde un programa conceptual. Trabajo desde la acción.
Cada obra es el resultado de un enfrentamiento directo con el soporte: superponer, arrastrar,
quitar, cubrir, volver a intervenir. No ilustro pensamientos; construyo campo. La pintura no
representa algo externo, sino la tensión entre estructura y colapso.
Utilizo distintos procedimientos —collage, capas raspadas, arrastres con espátula, módulos
repetidos, intervenciones directas sobre el soporte— pero el núcleo es siempre el mismo: materia
activa, superposición y decisión. No busco una fórmula reconocible ni una serie cerrada; busco
sostener intensidad.
Algunas obras parten de sistemas más controlados, otras de riesgo total. En ambos casos el
objetivo no es la variación estética sino la fricción real con el material. La coherencia no está en
repetir recursos, sino en sostener la energía del hacer.
No persigo un estilo estable. Persigo el punto en el que la pintura deja de ser artificio y se convierte
en presencia.